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Viernes en el Corazón de Mérida

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Es una fresca noche de viernes y en la Plaza Principal de Mérida, Ciudad Blanca, bulle la vida. Jóvenes, familias, parejas de enamorados, visitantes que caminan, platican, admiran, respiran la tranquilidad de un lugar que encanta.

De pronto el canto del caracol se cuela entre el bullicio y llama a las almas a congregarse a presenciar un antiguo ritual. Los mayas, la estirpe que antaño reinara en Th´ó, ciudad origen de la blanca Mérida, han vuelto y se adueñan este viernes, como todos los viernes a las 8 de la noche, de la calle 60, a las puertas de la Catedral.

Está por empezar el juego de pelota maya, Pok ta Pok, ese juego que tenía mucho de ritual entre los antiguos mayas. Ese juego en el que participaban guerreros valientes y elegidos, ese juego cuyo final, según algunos historiadores, era la muerte del equipo perdedor o al menos de su capitán.

Así, por unos minutos la Mérida moderna desaparece para dar paso a la ancestral, para dar cobijo a los olores del copal y del incienso en un ritual antes del juego, en el que el sacerdote  consagra este Pok Ta Pok a los cuatro puntos cardinales, pilares de la cultura maya.

El corazón, el pleno corazón de la ciudad, queda por unos minutos suspendido en una burbuja del pasado, en la que los guerreros ponen alma, vida y corazón para representar el juego.

Meridanos y turistas, adultos y niños, aplauden y se asombran con cada golpe de cadera, con cada impulso de codo que manda la pelota a los aros colocados a los costados de la calle. El juego continúa, el sudor baña los cuerpos de los jugadores, el esfuerzo es máximo.

Un solo tanto, una sola anotación en el aro que se coloca a metro y medio del piso, será la diferencia entre la victoria y la derrota…Entre la vida y la muerte. La pelota rueda, pasa de un equipo a otro, simboliza el movimiento del cosmos, como bien lo explicó el sacerdote maya antes del inicio del juego.

Cada uno de los asistentes es testigo presencial de la historia contada en vivo, al alcance de propios y extraños. Todos disfrutan el inusual partido, entre el olor a incienso y copal, entre el sonido de los caracoles e instrumentos prehispánicos,  con la dulzura de la lengua maya retumbando aún en sus oídos luego de escuchar las palabras del sacerdote o “halach uinic” al inicio del espectáculo.

Los asistentes, que cada semana son numerosos, son testigos privilegiados de la lucha entre “Xiues” y “Cocomes”, antiguos linajes mayas.

Como todas las tradiciones de herencia maya, el juego de pelota es mucho más que un entretenimiento. Se trata de un ritual y así, con ese enfoque ceremonial, los jugadores se preparan y purifican antes de iniciar el Pok Ta Pok, para jugar con el honor en alto.

Cuando el juego acaba, el espectáculo continúa con la representación de otro juego parecido, pero en el que se utilizan bastones para mover una pelota envuelta en fuego. Es una tradición purépecha que se ofrece para mostrar las similitudes y diferencias entre un mismo juego en las diferentes culturas prehispánicas. El asombro crece, la emoción se desborda en aplauso, en exclamaciones y finalmente en las sonrisas de satisfacción con que todos se retiran luego de haber sido testigos de cómo, por unos minutos, presente y pasado se fundieron en una sola cosa.

Todos los viernes 8:00 p.m.
Calle 60 entre 59 y 61
Colonia Centro

 

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